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Profecías cumpliendose

Estamos considerando las guías o pasos para el entendimiento de las Escrituras y ya hemos hablado de dos pasos, comenzamos a considerar el tercer paso en nuestro programa anterior. El primero fue empezar cada estudio bíblico con oración. El segundo paso es: Leer la Biblia. Y continuamos hoy considerando el tercer paso que comenzamos en el programa anterior y que es: Estudiar la Biblia. Y quisiéramos comenzar hoy desde donde nos detuvimos en nuestro programa anterior.

En el documento "Por una reforma del sistema financiero y monetario internacional en la perspectiva de una autoridad pública con competencia universal", presentada por el cardenal Peter Turkson, presidente del Consejo Pontificio Justicia y Paz, el Vaticano aboga por tasar las transacciones financieras.

También condiciona la recapitalización de los bancos con fondos públicos "a comportamientos virtuosos y con el objetivo de desarrollar la economía real".

La "Santa Sede asegura que el liberalismo económico "sin reglas y sin controles" es una de las causas de la actual crisis económica y ha denunciado la existencia de mercados financieros fundamentalmente especulativos, dañinos para la economía real, especialmente para los países débiles".

El documento de 41 páginas, el Vaticano denuncia que la economía mundial está cada vez más dominada por el utilitarismo y el materialismo y caracterizada por una expansión excesiva del crédito y de burbujas especulativas que han generado crisis de solvencia y de confianza.

A este respecto, subraya que la actual crisis financiera ha puesto en evidencia comportamientos egoístas y de codicia colectiva y advierte que está en juego el bien común de la humanidad.

La crisis económica, agrega este documento, que se inspira en la encíclica de Benedicto XVI "Caritas in veritate" (Caridad en la verdad) de 2009, está causada por el utilitarismo, el individualismo y la tecnocracia, "tres ideologías que tienen un efecto devastador".

Y añade que la raíz de la crisis no solamente es de naturaleza económica y financiera, sino sobre todo de naturaleza moral.

"La economía necesita de ética para su correcto funcionamiento. Es necesario recuperar el primado del espíritu y de la ética y con ellos el primado de la política, responsable del bien común, sobre la economía y las finanzas", subraya el texto.

Sobre la Autoridad Pública Mundial, el documento señala que es necesaria debido a la creciente interdependencia entre los estados.

"Esa Autoridad supranacional debe ponerse en marcha de manera gradual con el objetivo de favorecer mercados libres y estables, disciplinados mediante un adecuado cuadro jurídico", señala el documento, que agrega que se trataría de "una autoridad planetaria que no puede ser impuesta por la fuerza, sino que debería ser expresión de un acuerdo libre y compartido".

Esta autoridad debería estar a disposición de los países miembros según el principio de subsidiariedad, ofreciendo su apoyo en el respeto de la libertad y de la responsabilidad de las personas y la comunidad.

El documento también incide en la necesidad de reformar el sistema monetario internacional y la creación de una organismo "que actúe como un Banco central mundial", que regule el flujo y el sistema de los intercambios monetarios.

Según el texto, el Fondo Monetario Internacional ha perdido su capacidad de garantizar la estabilidad de las finanzas mundiales.

Sobre las tasas a las transacciones financieras sugiere "alícuotas equitativas para contribuir a la creación de una reserva mundial, para sostener la economía de los países afectados por la crisis y el saneamiento de sus sistemas monetarios y financieros".

También, el Vaticano señala también que la sociedad actual debe reconocer que con la globalización ha quedado superado el orden internacional surgido con la Paz de Westfalia de 1648, que marca el nacimiento de los estados modernos, y que esa transformación se tiene que hacer al precio de que los estados cedan de manera gradual y equilibrada una parte de sus atribuciones nacionales a una Autoridad Mundial.

"Hoy se ve como surrealista y anacrónico que un estado considere que puede conseguir de manera autárquica el bien de sus ciudadanos. La globalización está unificando a los pueblos, llevándolos hacia un nuevo 'estado de derecho' o bien podriamos decir (NUEVO ORDEN MUNDIAL) a nivel supranacional, hacia un nuevo modelo de sociedad internacional más cohesionada, respetuosa con la identidad de cada pueblo".

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