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Cura pedófilo abusó de más de 300 niños Destacado

Estamos considerando las guías o pasos para el entendimiento de las Escrituras y ya hemos hablado de dos pasos, comenzamos a considerar el tercer paso en nuestro programa anterior. El primero fue empezar cada estudio bíblico con oración. El segundo paso es: Leer la Biblia. Y continuamos hoy considerando el tercer paso que comenzamos en el programa anterior y que es: Estudiar la Biblia. Y quisiéramos comenzar hoy desde donde nos detuvimos en nuestro programa anterior.

El sacerdote acusado es Justo José Ilarraz, quien en ese lapso fue prefecto del Seminario Menor de la capital entrerriana, donde según un artículo del semanario Análisis de Actualidad, realizado por su director Daniel Enz, cometió los abusos de menores.

Según el texto del semanario, el cura abusaba de los chicos de 12, 13 y 14 años “entre las cuatro paredes de su habitación privada del seminario o en el baño. No se tenía que enterar nadie. Si alguien traicionaba ese pacto perverso de confidencialidad la iba a pasar mal”.
Si contaban lo que pasaba, denuncia la revista, “iban a empezar las represalias y se acababan los privilegios: los caramelos, los chocolatines, la buena comida, la TV o las películas en video”.
Tras la difusión del artículo, el arzobispado de Paraná difundió un escrito en el que reconoció los hechos de perversión, pero no informó si se iniciaron actuaciones judiciales contra el violador.

“Las últimas noticias periodísticas reavivan nuestra profunda vergüenza e inmenso dolor por faltas gravísimas cometidas por uno de quienes deben servir a la vida moral del pueblo, con su ejemplo y enseñanza”, dice el comunicado.

El documento eclesiástico agrega que esta situación “nos interpela para que nuestro compromiso con la verdad y el bien sea cada vez más auténtico y eficaz”.

Luego señala que “cuando por primera vez se conocieron los hechos se realizaron todas las medidas tendientes al esclarecimiento de la verdad, siempre preservando el derecho a la intimidad y el debido proceso, y conforme a nuestro conocimiento sobre la legislación entonces vigente”.

Agrega el escrito que, “siguiendo las directivas emanadas desde la Santa Sede, en especial de su santidad Benedicto XVI, se solicitó desde hace tiempo el levantamiento de la prescripción a fin de la aplicación de las sanciones correspondientes” al cura.

“El sacerdote acusado, debido a las gestiones realizadas por el Arzobispo de Paraná y por el Obispo de la diócesis de Concepción de Tucumán, se encuentra apartado del ejercicio de su ministerio hasta que la Santa Sede resuelva su situación”, añade el texto.

Sin embargo, en diálogo con la agencia Télam, Enz dijo que el Arzobispado de Paraná “miente”, porque el sacerdote no se encuentra separado de esa función, y reveló: “Yo tengo fotos donde se lo ve dando misa” en la localidad tucumana de Morteros, donde -según publicaron medios tucumanos ayer- es sacerdote desde hace una década.

Además de asegurar que la Iglesia “no puede desmentir nada, porque los sumarios están escritos”, el periodista contó que inició la investigación luego de que “innumerables jóvenes reconocieron las perversidades que les hacía el sacerdote cuando eran apenas niños y que habían optado por ocultarlas".

Enz reveló que la investigación, que chocó “permanentemente con el férreo secreto” de la Iglesia, le demandó unos tres meses y “me llevó hasta Tucumán, donde pude comprobar que Ilarraz ejerce funciones sacerdotales en Morteros”.

Sobre la metodología de Ilarraz, contó que “seleccionaba chicos todos los años, los ponía como de su entorno e iba cometiendo con ellos diferentes abusos, los más aberrantes que uno pueda imaginarse”.

“Cuando uno de los chicos se rebeló, el entonces prefecto del Seminario Mayor, el hoy arzobispo de Paraná Juan Alberto Puiggari, le transmitió la situación irregular al que por aquel entonces era su antecesor en el cargo, Estanislao Karlic”, agregó.

Entonces -siguió- Puiggari- “le llevó incluso dos víctimas y se inició únicamente una especie de sumario interno en la que declararon todas las víctimas y reconocieron todos los hechos”.

“Pero, en vez de hacerse la denuncia judicial, se pidió que esto quedara puertas adentro y hubo serias advertencias de que si hablaban podían sufrir sanciones las hermanas religiosas que tenían muchos de ellos, que podían ser derivadas a cualquier lugar del país”.

El cura denunciado “fue enviado al Vaticano y luego a Tucumán, donde ahora se encuentra. Los especialistas médicos consultados no tienen dudas de que en todo este tiempo tiene que haber seguido con los mismos abusos”.

“Estamos hablando de un corruptor de menores que no se sabe si violó 50, 70, 100 o 200, porque siguió cumpliendo su actividad, nadie le puso límites”.

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