Menu

¿Qué es el espiritismo?

Estamos considerando las guías o pasos para el entendimiento de las Escrituras y ya hemos hablado de dos pasos, comenzamos a considerar el tercer paso en nuestro programa anterior. El primero fue empezar cada estudio bíblico con oración. El segundo paso es: Leer la Biblia. Y continuamos hoy considerando el tercer paso que comenzamos en el programa anterior y que es: Estudiar la Biblia. Y quisiéramos comenzar hoy desde donde nos detuvimos en nuestro programa anterior.

Resurgío en Europa, como tantos otros movimientos ocultistas, relacionado al importante movimiento esotérico del siglo XIX. Hay sin embargo un interesante antecedente en la sorprendente figura de Emmanuel Swedenborg (1688–1772), al que Conan Doyle en su Historia del Espiritismo llama «el primero y más grande de los médium modernos».

Swedenborg era hijo de un capellán protestante de la corte sueca, trabajó en la industria minera y llegó a fundar el primer periódico científico de Suecia. Crea prototipos de submarinos y aeroplanos, publicando tratados de cosmología, mediciones lunares, física y química, circulación sanguínea y percepción sensorial, llegando incluso a desarrollar una teoría de la estructura atómica. Aunque también describe a los supuestos habitantes del sol, sus lunas y otros planteas, que reciben ocasionalmente la visita de Jesús. Pero su verdadera pasión era intentar localizar el alma humana y demostrar su inmortalidad.

Aunque con un profundo sentido de pecado, Swedenborg tiene visiones frecuentes. Cree visitar el cielo y el infierno, hablando con Jesús, Moisés, Pablo, Lutero o Calvino, papas, reyes y ángeles, incluso con el mismo Dios, fechando la segunda venida de Cristo en 1757. En Inglaterra surge una iglesia después de su muerte, basada en sus voluminosos libros latinos, la Iglesia de la Nueva Jerusalén.

Admirado por literatos de la fama de Baudelaire, Goethe, Strindberg, Blake, Balzac o Henry James, ¡hasta el filósofo Kant escribió un tratado sobre su visión de un gran incendio en Estocolmo!

En Norteamérica un hombre llamado Davis (1826–1910), conocido como el Adivino de Poughkeepsie, en Nueva York, escribe en trance un libro supuestamente dictado por Swedenborg en 1847. Al año siguiente, una familia de Hydesville, en Nueva York, se hace famosa cuando sus tres hijas empiezan a decir que reciben mensajes de espíritus, en forma de sonidos y golpes. Estas hermanas Fox interpretaban mensajes y contestaban, convocando a sus comunicantes. Su explicación decían que estaba en un asesinato, que se había producido en la casa, descubriendose luego un esqueleto enterrado en el sótano. La familia fue excluida solemnemente de la Iglesia Metodista, pero el conocido empresario del Circo Barnum, contrató a las Fox para hacer demostraciones en público, empezando la moda de las sesiones espiritistas, apoyadas por el propio editor del New York Tribune, Horace Greeley.

Las hermanas Fox aunque eran tres, parecen vivir dominadas por la mayor, Leah que se hizo rica, mientras Kate y Margaret acabaron alcohólicas y en la miseria. Algunos dicen que antes de morir confesaron ser unas meras embaucadoras. Lo cierto es que en una abarrotada sesión en la Academia de Música de Brooklyn, Maggie demostró con qué facilidad producía los golpes, haciendo crujir una articulación anormal de la punta del pie. Su amante, un médico que fue explorador en el Ártico, publicó un libro sobre su relación secreta con ella y cómo llegó a convertirse ella al catolicismo-romano, pero luego se retractó para volver al espiritismo. El hecho es que la casa de los Fox sigue siendo hoy lugar de peregrinación para los espiritistas de todo el mundo.

Si hay un médium del que afirman espiritistas como Conan Doyle que nunca cometió fraude alguno, ese fue el mítico Daniel Douglas Home (1833–1886), que llegó a escribir un libro, desvelando los trucos de sus rivales como la famosa escritura en tablillas de pizarra. Este escocés que pasó su infancia en América, visitaba Europa actuando delante de escritores como Thackeray, Dickens, o los Browning, siendo mimado por la aristocracia de Inglaterra, Francia y Alemania, cautivando incluso a científicos distinguidos. Admirado por Napoleón, el rey de Prusia y el zar de Rusia, fue sin embargo, arrestado y sentenciado al comunicar sus espíritus a una rica viuda que adoptará económicamente a Home.

Aunque se han escrito muchos libros sobre la vida de Home (incluyendo una autobiografía y otro debido a su segunda esposa, una rica aristócrata rusa), su figura sigue siendo vaga y misteriosa, pero su historia se lee como una novela. Convertido de repente al catolicismo-romano, decide entrar en un monasterio, para salirse luego inmediatamente. Expulsado de Roma por brujo, tiene que salir también de París, tras ser sorprendido en Biarritz en 1860 simulando palpaciones con su pie cubierto de un guante. Lo mismo le ocurrió dos veces a Eusepia Paladino, los hermanos Davenport y el famoso Slade, (condenado por estafa en Londres, tras escribir debajo de una mesa sobre una pizarra disimulada).

Home fustigaba a sus contrincantes por hacer sus sesiones a oscuras, ya que él empezaba las suyas con luz. El problema es que luego se atenuaban o apagaban, porque se necesita estar a oscuras para ver cosas como unas manos blancas aleteando (generalmente guantes de goma refulgente). Del escocés se contaban los casos más sorprendentes de levitación, pero la verdad es que hay docenas de maneras de hacer levitar con luz, sin usar siquiera un tramoya oculta. Y lo que es seguro es que basta una palabra de duda para que los espíritus pidan al escéptico que se marche. Ya que «es preciso separar a los escépticos, que ponen un obstáculo mental, y los débiles que beben a su provecho—y aún sin saberlo—la energía periespirítica puesta en común». (Yvonne Castellan, El espiritismo. Oikos-tau, Barcelona, 1971, pág. 98.)

¿Ciencía o Religión?

El espiritismo, lo define Alan Kardec, como «una ciencia de observación y una doctrina filosófica», que «como ciencia práctica consiste en las relaciones que pueden establecerse con los espíritus», y «como doctrina filosófica comprende todas las consecuencias morales que se desprenden de semejantes relaciones». (Jon Aizúrua, Tratado de espiritismo. Edicomunicación, Barcelona, 1991, pág. 11.) El espíritu es el alma inmortal del hombre, que para el espiritista se encuentra enquistada en un cuerpo físico (material) entre un cuerpo astral (el deseo) y otro etéreo, que llaman periespíritu. Este es de una materia energética, el fluido vital, que forma parte de un fluido cósmico universal.

Kardec (1804–1869) es el seudónimo del autor francés considerado como el principal teórico en Europa y Brasil del espiritismo. Nacido en Lyon, hace allí sus primeros estudios, hasta hacerse discipulo de un famoso pedagogo suizo. Sus obras son la simple transcripción de mensajes recibidos de espíritus, aunque agrupados de forma lógica y sistemática. Se consideraba reencarnación de un druida, y sus libros funcionan todavía hoy como una auténtica biblia para el verdadero espiritista.

Según el famoso Catecismo Espiritista, «el espiritismo restablece el cristianismo en toda su pureza primitiva, según los preceptos imperecederos enseñados por Cristo y contenidos en los Evangelios». (H. J. de Turk, Edicomunicación, Barcelona, 1986, pág. 13.) ¿Cómo es esto posible? Ante la condena bíblica del espiritismo, (A la hechicera no dejarás que viva. Éxodo 22:18,  No comeréis cosa alguna con sangre.  No seréis agoreros,  ni adivinos. Levítico 9:26...  Deuteronomio 18:9–12; 2 Reyes 17:17; 1 Crónicas 10:13; 2 Crónicas 33:6). Kardec cree que la prohibición divina estaba sólo justificada en el Antiguo Testamento, pero su planteamiento como católico-romano es que hay otras fuentes de revelación aparte de la Biblia. Por eso se pregunta: si el evangelio no hace mención alguna del Purgatorio, y fue admitido por la Iglesia el año 593, ¿por qué el espiritismo no puede ser la tercera revelación de la ley de Dios? (El Cielo y el Infierno. La justicia divina según el espiritismo. Edicomunicación, Barcelona, 1991), ¿o es que acaso no puede suplir la Iglesia ese silencio de Jesús con esta nueva revelación?

La sesión espiritista de hecho ofrece una nueva versión de la comunión católica, en la cual la evidencia sustituye a la fe, y los espíritus, al pan y el vino. El médium ocupa así el lugar del sacerdote, a menudo femenino, ya que se cree que las mujeres son más sensibles para comunicarse con los espíritus. Esa es la razón por lo que Kardec nunca vio en realidad la necesidad de romper con la Iglesia Católica Romana, a pesar de su educación protestante (que muestra su especial interés por las Escrituras). Su sucesor, León Denis, sin embargo va a aportar al espiritismo una mayor virulencia hacia esta iglesia, que llama ya la gran prostituida.

En 1861 un envío que hizo Kardec de 300 libros suyos y diversas publicaciones espiritistas a un librero de Barcelona, acabó en un secuestro del material por las autoridades eclesiásticas que ordenaron su incineración en un auto de fe al estilo inquisitorial. Pero en 1906 cada ciudad española tenía ya una sociedad y un periódico espiritista. La agrupación más importante era el Centro Barcelonés, al que se adhiere la Unión Escolar Espiritista con su Revista de Estudios Psicológicos. La federación estaba presidida por el vizconde de Torres-Solanot, que sostuvo célebres polémicas con varios eclesiásticos, como presidente del Centro General del Espiritismo en España desde 1873.

El Espiritismo hoy

El espiritismo llega hasta la actualidad bajo nuevas formas como el aparentemente inofensivo juego de la güija o ouija (de las palabras sí: oui en francés, y ja en alemán). Se trata de un tablero con letras, números y vocablos, por el que teóricamente los espíritus no tienen más que empujar un vaso o una aguja para formar frases con mensajes de ultratumba. Eso sí, con la ayuda de uno de los dedos de cada participante, se supone que sin efectuar presión alguna. Lo que ocurre es que el indicador es desplazado muchas veces por movimientos musculares imperceptibles.

El modelo fue patentado por primera vez en Baltimore (EE.UU.) en 1892 por Elijah J. Bond y William Fuld, siendo popularizado a raíz de su comercialización masiva por la casa Parker en 1966. El juego no sólo crea una dependencia negativa, según nos dicen los psicólogos, sino que es a menudo usado por niños y adolescentes, vendiéndose en España por una reputada casa de juguetes, que fue denunciada en 1990 por los mismos parapsicólogos. La ouija ha demostrado ser además una forma habitual de introducción en el espiritismo clásico.

Otras formas como la canalización que en lenguaje de nueva era llaman channeling, hacen que los intentos de comunicación con los muertos del espiritismo clásico se asocien ahora con la idea teosófica de maestros no encarnados para intentar conseguir una sabiduría oculta que vaya más allá de la preocupación individual por un ser querido. Estos espíritus guías pueden presentarse a veces como las míticas figuras de la Gran Fraternidad Blanca, que la teosofía de Madame Blavatsky o los escritos actuales de Elizabeth Clare Prophet (la fundadora de la Iglesia Universal y Triunfante, que tanto ha escrito sobre los supuestos años perdidos de Jesús) relacionan con el Tibet, o como simples seres extraterrestres.

Es interesante el giro que está tomando la ufología (el estudio de los objetos voladores no identificados) en este sentido. Los contactados utilizan cada vez más fórmulas del espiritismo como el trance o la escritura automática. «La única diferencia es semántica», escribe un conocido ufólogo español, subdirector de la revista Más Allá. «Según el nombre que se asigne a cada contactador y a los mecanismos empleados en lograr la conexión se está ante extra terrestres, ángeles, almas de difuntos o dioses». (Javier Sierra, Los guías del cosmos. Aguilar, Madrid, 1996, págs. 49–50).

Varios movimientos han surgido desde los años cincuenta por iniciativa de estos contactados. Eugenio Siragusa (1919) es tal vez el más conocido de estos elegidos que ha encontrado a los Hermanos del Espacio. Tras un mes en una gruta en las laderas del Etna, esta reencarnación del apóstol Juan, Cagliostro y Rasputín (entre otros) anuncia una Nueva Jerusalén como una enorme ciudad volante. Sus textos recuerdan al famoso Libro de Urantia, un increíble compendio de la historia del universo y el planeta Tierra de origen adventista (Martin Gardner, Urantía. ¿Revelación divina o negocio editorial?. Tikal, Madrid, 1997), que abarca más de dos mil páginas canalizadas en Chicago en los años treinta.

Hace poco volvía a ser de actualidad un curioso personaje llamado Rael, que se ofrecia a clonar humanos por 200.000 dólares (unos 30 millones de pesetas) por medio de su servicio Clonaid, dirigido por la doctora Brigitte Boisselier. El movimiento raeliano tiene su origen en un periodista deportivo frances, cuyo verdadero nombre es Claude Vorilhon (1946), que dice haber sido contactado en 1973 por unos extraterrestres que llevan el nombre bíblico de la divinidad Elohim. Rael se presenta como ateo, pero ha fundado una nueva religión que ha logrado ya 35.000 miembros en 85 países desde el Japón al Canadá (incluido España). Ahora se esfuerza en abrir una embajada en la ciudad de Jerusalén antes del año 2025, cuando los Elohim vendrán a la Tierra, al mismo sitio donde cree que Jesús experimentó una clonación extraterrestre en su resurrección.

La escritura automática es también el medio de contacto espiritista por el que Sixto Paz recibió la Misión Rama de sus guías extraterrestres, tras escuchar una conferencia sobre telepatía del presidente de la Sociedad Teosófica del Perú en 1974. En esa charla este ginecólogo del Hospital de Policía de Lima citaba el caso de un contactado colombiano, Cástillo Rincón, que había estado relacionado con grupos de meditación oriental. El libro sobre Rama que hace J. J. Benítez (Ovnis: S.O.S. a la humanidad. Plaza y Janés, Barcelona, 1975), después de su avistamiento en el desierto peruano de Chilca, provoca en España una serie de casos que va a prolongarse hasta la actualidad. Su conocida saga del Caballo de Troya mezcla la ufología con los Evangelios en uno de los mayores best-sellers españoles de todos los tiempos, a pesar de su evidente dependencia de El Libro de Urantia.

El tema de moda hoy es la abducción. Un fenómeno basado en una experiencia de trance por medio de la hipnosis, por la que el individuo pretende descubrir unas horas, e incluso días perdidos, en los que fue supuestamente secuestrado por un ovni. Estos casos publicitados a partir de la historia del difunto George Adamski (que pretendía haber volado alrededor de la Luna en un ovni años antes de la llegada de los astronautas de la misión Apolo), producen un curioso mimetismo por el que muchos afirman haber tenido la misma experiencia, siendo sometidos a exámenes médicos, por los que parecen haber borrado toda memoria consciente de estos episodios. Aparecen así los visitantes de dormitorio extraterrestres que guardan una enorme similitud con las supuestas experiencias cercanas a la muerte, donde los extraterrestres son sustituidos por presuntos familiares y amigos fallecidos.
VIDA DESPUÉS DE LA VIDA
Muchos pretenden recordar vidas pasadas y aumenta la asistencia a seminarios de autorrealización en los que se cree vivir una regresión por medio de técnicas como la hipnosis. La tanatología esotérica de la doctora Elisabeth Kübler-Ross y las experiencias cercanas a la muerte que narra el doctor Raymond Moody han dado un mensaje de esperanza a una sociedad materialista, que busca una base científica para demostrar la existencia de una vida más allá de la muerte. Conceptos como la elevación cósmica, la iluminación y la reencarnación, prometen aceptación incondicional, reunión con nuestros seres queridos y plena realización al otro lado, sean cual sean nuestras creencías o vida moral en este mundo.
La doctora Kübler-Ross es una psiquiatra suiza que ha investigado los problemas emocionales ante la realidad de la muerte por medio de pacientes moribundos. Sus libros y grabaciones parecen más un manual de autoayuda psicológica que obras esotéricas (Publicados en castellano por las editoriales Luciérnaga, Ediciones B, Martínez Roca y Grijalbo. Se pueden leer sus memorias en La rueda de la vida, Ediciones B, Barcelona, 1998), sino fuera por su sensacional noticia de que la muerte no existe. La doctora que ha tenido varias experiencias extracorporales, cuenta cómo se le apareció en su oficina de la Universidad de Chicago una paciente suya que había muerto hacía diez meses. Por las noches le visita además su espíritu guía (Salem).

Moody es un médico norteamericano, cuyo primer libro (Vida después de la vida) no da la impresión tampoco de ser un libro esotérico, pero los siguientes hablan claramente de la posibilidad de contacto con personas fallecidas. Tal Brooke, convertido al cristianismo en la India en 1971, participó antes en experimentos fuera del cuerpo con Robert Monroe de la Universidad de Virgina en los años sesenta, donde conoció al doctor Moody hablando regularmente con un espíritu que identificaba con Dios, y le decía que colocará y arreglará las flores del campus (Mark Albrecht, Brooks Alexander y Woodrow Nichols, Los ovnis y la nueva mentalidad. Clie, Tarrasa, 1981, pág. 79).

Los casos de los que habla Moody no son personas resucitadas de la muerte, sino moribundas o clínicamente muertas. Sus visiones de túneles oscuros y luces tienen explicación fisiológica o neurológica por la anoxia cerebral (falta de oxígeno), que produce alucinaciones. Pero es sorprendente su negación de todo juicio y responsabilidad moral: En la mayor parte de los casos, el modelo premiocastigo en la vida futura es abandonado y repudiado, incluso por parte de muchas personas que estaban acostumbradas a pensar de esta manera. Hallaron para sorpresa suya, que incluso cuando sus hechos aparentemente más terribles y pecaminosos quedaron manifestados ante el ser de luz, el ser no contestó con ira o enojo, sino más bien con comprensión, e incluso con humor. Una mujer que pasó por esta revisión de su vida con este ser vio algunas escenas en las que no había mostrado amor, sino egoísmo. Pero ella dice: Su actitud cuando llegamos a estas escenas fue simplemente que yo había estado aprendiendo, incluso entonces.

Ese ser en una palabra es el Papá Noel, que nos recibirá con los brazos abiertos, aunque hayamos hecho de nuestra vida una ruina. No habrá reprensión alguna de esa comprensiva luz que mira con sonrisa indulgente nuestras travesuras, que no deben avergonzarnos. Su aceptación amorosa fuera de toda justicia nos lleva a un universo moral neutro en el que nada tiene significado. No importa lo que hagamos, todo el mundo es bueno. A gente que no quiere oir ni hablar de pecado ni de culpa, se le promete una luz en que perderse, libre de responsibilidad alguna.

¿No será uno de esos engaños de los espíritus malos o burlones de los que habla Kardec, que pueden inducir a los hombres al mal más perverso y hacer que incluso un médium de altas cualidades morales pueda transmitir enseñanzas falsas? ¿O será ese ángel de luz del que habla la Biblia, prometiendo paz, paz, cuando no hay paz?… Ese es el gran dilema del espiritismo, ¿cómo saber cuál es la verdad?, ¿cómo distinguir la realidad de nuestras ilusiones?, ¿sobre qué se basan estas revelaciones?

El cristianismo bíblico no podrá nunca aceptar estos fenómenos como manifestaciones de espíritus de difuntos, porque la Biblia enseña claramente que el espíritu humano no vaga después de la muerte, sino que tiene un destino inmediato. Los creyentes están en la presencia del Señor (2 Corintios 5:8) al partir y estar con Cristo (Filipenses 1:23), con la seguridad con la que Jesús le dijo al ladrón en la cruz: «hoy estarás conmigo en el paraíso» (Lucas 23:43), refiriendose al lugar que ha preparado para sus seguidores (Juan 14:2). Los que rechazan a Dios vivirán separados de él, como el rico de la parábola (Lucas 16:19–31), sufrirán el tormento eterno de la ausencia de aquel que es fuente de toda alegría, luz y vida (Mateo 8:11–12; 22:13; 25:28–30).

La Biblia invita a consultar su Palabra como una dirección segura, cuyo conocimiento no se puede comparar con nuestra experiencia de ningún fenómeno. «Y si os dijeren: Preguntad a los encantadores y a los adivinos que susurran hablando, responded: ¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos? ¡A la ley el testimonio!—dice Isaías (8:19–20)—Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido». Toda otra vía no produce más que error y engaño.

Deja un comentario

Asegúrate de llenar la información requerida marcada con (*). No está permitido el Código HTML. Tu dirección de correo NO será publicada.

/* */
volver arriba