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Halloween: el festival de la muerte

Estamos considerando las guías o pasos para el entendimiento de las Escrituras y ya hemos hablado de dos pasos, comenzamos a considerar el tercer paso en nuestro programa anterior. El primero fue empezar cada estudio bíblico con oración. El segundo paso es: Leer la Biblia. Y continuamos hoy considerando el tercer paso que comenzamos en el programa anterior y que es: Estudiar la Biblia. Y quisiéramos comenzar hoy desde donde nos detuvimos en nuestro programa anterior.

 Como el Shamain siempre se celebraba la noche antes de All Halloweds (todos santificados), empezó a llamarse “All Halloweds Evening” (la noche de todos los santificados) o simplemente“Halloweds E’en”. De ahí evolucionó a “Hallows E’en” y finalmente a “Halloween” como la conocemos hoy.

Cómo se originó

El haber escogido la fecha del 31 de octubre no es mera coincidencia.

El 31 de octubre es la fecha de uno de los cuatro grandes aquelarres, los cuatro días de “medio trimestre” del calendario céltico.

El primero de ellos llamado Imbolc, el 2 de febrero conocido en los países anglosajones como “Día de la Marmota”, festejaba a Brigit, diosa pagana de la curación.

El segundo, un festival en mayo llamado Beltane, era entre los brujos el tiempo de la siembra. Este día los druidas realizaban ritos mágicos para estimular el crecimiento de los cultivos.

El tercero era un festival de las cosechas, el 1 de agosto llamado Lammas, en honor del dios del sol, y conmemoraba a Lugh, el resplandeciente.

Estos tres primeros días de medio trimestre señalaban el paso de las estaciones, el tiempo de la siembra y el tiempo de la cosecha, así como el momento de la muerte y renacimiento de la tierra.

El cuarto de ellos, Samhain, señalaba la llegada del invierno. En esa ocasión, los antiguos druidas efectuaban ritos en los cuales un caldero simbolizaba la abundancia de la diosa.

Se decía que era una ocasión neutral e intermedia, una temporada sagrada de superstición y de conjuro de espíritus.

Ahora ven conmigo al sur de Inglaterra; está fresco, finaliza el otoño, y la época es 300 años antes del nacimiento de Jesús.

La civilización Celta está en pleno apogeo, sus sangrientas conquistas la han esparcido desde las islas británicas hasta Escandinavia, Europa y todo el trayecto hasta Asia Menor.

El pueblo es totalmente pagano, adorando a muchos dioses, y de alguna forma, gobernadas por reyes; pero el verdadero poder está en las manos de los Druidas, una sociedad secreta sacerdotal que gobierna por el terror y la hechicería.

Hasta los reyes le temen a los misteriosos, siempre presentes Druidas; y cuando el rey ya está muy viejo para encabezar batallas o para engendrar hijos, lo sacrifican a los dioses, abriendo la cavidad de su cuerpo mientras aún está vivo y usando sus órganos internos para adivinaciones y otras magias.

Una tiniebla espiritual cubre la tierra, eclipsando todo aspecto de las vidas de las gentes, que corroe hasta las risas y los juegos de los niños con la penetrante presencia del miedo.

La vida siempre es dura, especialmente para los campesinos; y la constante cercanía de los misteriosos, poderosos y silenciosos Druidas, es una amenaza constante, surgiendo como una presencia oscura y melancólica, que siempre se siente y se teme pero nunca se entiende.

Pero ahora la tiniebla es aún más densa, y más amenazante; el temor penetrante y sofocante está en su más alto nivel, pues es el día que ellos temen durante todo el año. Es el 31 de octubre, el festival de Samhain, el Festival de la Muerte.

Samhain es su Dios de la Muerte y el más poderoso. Todos los años en este día, ellos creen, el año viejo muere y comienza el nuevo año. Es el Año Nuevo Celta, así como el Festival de Samhain, el Festival de la Muerte. Se le honra en este día en particular, pero más especialmente en esta noche, y el gran momento culminante llega a la medianoche.

Las tinieblas, el temor y la muerte prevalecen; muchos sacrificios humanos serán presentados a Samhain, y la medianoche es el momento supremo para magia, espiritismo y hechicerías de todas clases. Esta noche la tiniebla es más profunda, y la muerte más soberana que cualquier otro momento del año, y la medianoche será el clímax.

Según se pone el sol en las colinas del occidente y la tiniebla empieza a inundar los valles, la gente se torna más y más silenciosa, haciendo las cosas que deben hacer, pero diciendo poco.

Los fuegos ya se están preparando en las cimas de las colinas, se oyen gritos extraños, y otros sonidos amortiguados que son difíciles de identificar. Se apresuran las faenas y se cierran las puertas temprano. Se extinguen las lámparas; pronto será el momento de que aparezcan los Druidas.

Al profundizar las tinieblas, los fuegos resplandecen más y más alto sobre las colinas en los alrededores, las llamas saltando y clavándose en la acumulante penumbra.

Figuras extrañas se mueven alrededor de los fuegos, vistas solo en visiones misteriosas momentáneas rojo-naranja. Empiezan cantos y cánticos extraños. Y gritos. Olas paralizantes de miedo se levantan y se caen.

Entonces, como si se materializaran de la tiniebla, aparecen… los Druidas han llegado. Vestidos con mantas muy peculiares con adornos mágicos misteriosos, las cabezas cubiertas, silencio como de muerte, aparecen. Cada uno tiene sobre sus hombros en una cuerda, un colinabo ahuecado con una lámpara de aceite encendida adentro.

Tallada en los lados del colinabo ahuecado hay una cara espantosa, la semejanza del espíritu demoníaco que habita adentro. Este espíritu es el guía espiritual del Druida, su pequeño dios personal, quien dirige y fortalece su vida. La luz amarillenta y humeante de la lámpara de aceite adentro brilla borrosamente, haciendo que la cara tallada resplandezca en una mueca horrorosa y amenazadora.

La gente tiembla por dentro en silencio, apenas respirando, con la esperanza de que los Druidas les pasen por delante y vayan hacia otra casa con los techos de paja.

Los niños se agarran de sus padres, enterrando sus caras en las ropas paternales; los padres quisieran poder. Entonces llega el golpeo a la puerta y el cántico quejumbroso y antinatural.

No van a seguir de largo; están aquí ¡Oh dioses poderosos, presérvennos, están aquí! La puerta es abierta con manos temblorosas y el vocero Druida demanda ciertos alimentos. Los Druidas llevan restricciones dietéticas raras, y en la noche del Festival de la Muerte ellos van de casa en casa demandando esos alimentos peculiares. Si la gente cumple, ellos pasan en silencio; si sus demandas no son satisfechas, la gente y sus casas son maldecidas con problemas, enfermedad y muerte.

Los fuegos rugen hacia el cielo, alimentando su propia furia, convocando y guiando los espíritus de los muertos perversos. Las brujas y los espíritus perversos pasan por encima de la tierra, enfadando y afligiendo la gente indefensa.

Los gatos chirrían y aúllan (los Druidas creen que ellos son reencarnaciones de muertos perversos, poseídos de poderes y conocimientos sobrenaturales). Es una noche de terror brutal, enfermizo.

Según se aproxima la hora de la medianoche, la locura aumenta; los sacrificios humanos se desgarran de un tirón, se sacan corazones aún latiendo; las vísceras se escupen en el polvo para usarse para adivinaciones. Se hacen otras cosas, demasiado horrorosas para describirlas. Entonces los sacrificios se echan al fuego, con los celebrantes bailando y gritando alrededor de ellos borrachos, en condición demoníaca de abandono orgiástico.

Se invoca la ayuda de Satán a la vez que se ejecutan muchas formas de brujería, magia y hechicería y se hacen muchas adivinaciones, porque esta noche es conocida como la noche premier del año entero para estas cosas. Se busca mucha orientación e información en relación con el año venidero. Esto pasa la noche entera pero la locura alcanza su clímax a la medianoche y después disminuye gradualmente.

Al amanecer la gente agotada empiezan a moverse cautelosamente. En las cimas de las colinas, los fuegos se han consumido, nada queda sino cenizas y los huesos de los sacrificios.

La gente las llama “hoguera” (bonefire = fuego de huesos en inglés) y evita acercárseles mucho, pues el olor a muerte y la presencia del mal todavía es pesada allí. Pero ya se acabó.

Otro Festival de la Muerte ha llegado y se ha ido; ellos están agotados pero aliviados, porque de alguna forma han sobrevivido.

Y tú y yo hemos visto este Samhain, esta noche de muerte, para nosotros mismos; con ellos hemos experimentado este horrible festival de tinieblas… esta celebración de la maldad que atormenta y enfada a la gente hasta hoy. Lo hemos visto en pleno florecimiento sobre los fríos y brumosos páramos y ventosas colinas de la Inglaterra Celta.

Cómo llega a nosotros?

En la Edad Media

En el medio de la oscuridad que reinaba durante la Edad Media hubo un fuerte despertar de la brujería y el satanismo.

Durante esa época se propagó la creencia de que el 31 de octubre las brujas viajaban a sus cuevas volando en escobas, guiadas por espíritus perversos en forma de gatos negros.

Había una gran profusión de poder satánico, y según continuaban las viejas costumbres, algunas nuevas eran impulsadas; el Festival de la Muerte continuaba sin interrupción como el día (noche) más importante del año para las brujas y todos los satánicos, profundizando la tiniebla que ya cubría la Tierra, mientras una Iglesia corrompida y debilitada era incompetente para oponerse.

En el Nuevo Mundo

Cuando nuestros antepasados Puritanos llegaron al Nuevo Mundo en el Siglo XVII, prohibieron estrictamente todas estas prácticas ocultas y festivales paganos. Nuestros libros de textos e historiadores sociales de hoy los pintan como intolerantes, legalistas, puritanos sin amor; pero ahora estoy comenzando a sospechar que ellos sabían algunas cosas, cosas importantes, que están perdidas para nuestras iglesias modernas.

Entre los Puritanos no había Festival de la Muerte, no había Maypoles (fiesta de mayo), ni Noche de Verano, ni ninguna de estas cosas; ellos sabían muy bien de los orígenes, naturaleza y peligros satánicos de estos. Tal vez eran severos, pero por lo menos no alimentaban víboras en el seno de la iglesia.

Entonces, en los Siglos XVII y XIX, llegó al Nuevo Mundo una inundación de emigrantes Celtas, mayormente de las Islas Británicas, y trajeron consigo las creencias y supersticiones de su gente; trajeron consigo el Samhain, el Festival de la Muerte.

En el Nuevo Mundo encontraron calabazas, mucho más fáciles de ahuecar y tallar que los colinabos.

Entre los celtas de habla inglesa el colinabo o calabaza ahuecada era conocida como “Jock (o Jack) de la Linterna”refiriéndose al espíritu guía (Jock o Jack). Existe una leyenda, obviamente no cierta, de que un hombre de nombre Jack-o- Lantern murió y que su espíritu no fue recibido ni en el cielo, ni en el infierno y que por tanto su espíritu quedó rondando la tierra.; él era literalmente“Jock/Jack who lived in the lantern” (Jock/Jack quien vivía en la linterna). Pronto esto fue abreviado a “Jock/Jack o’ the lantern”, y luego a “Jack o’lantern” y finalmente a “jackolantern” (fuego fatuo o linterna hecha con una calabaza) como lo conocemos hoy día.

Hay reportes de que los satanistas de hoy en día hacen grandes rituales que incluyen el sacrificio de animales y de humanos. Como estas cosas se hacen en secretos, estos reportes son difíciles de documentar. Como hemos visto la celebración de Halloween tuvo su origen en un festival pagano y los mismos símbolos usados en esa celebración dan testimonio de sus comienzos.

Hoy en día durante estas festividades se hacen uso de símbolos que hacen referencia a fuerzas espirituales del maligno y a los muertos como son además de la calabaza, fantasmas, vampiros, gatos negros, brujas, arañas, etc.

Las fiestas de Halloween son celebrados hoy de tal forma que la gente se viste de toda clase de alusiones satánicas haciendo referencia a su origen. En muchas de las grandes ciudades hoy en día se realizan fiestas durante este día donde abundan la sensualidad, el alcohol y aun las drogas.

Es nuestra opinión que el pueblo de Dios no debe contribuir a celebrar o propagar un festival que directamente o indirectamente celebre las fuerzas que se oponen al plan Dios. Ese día en que supuestamente muchos satanistas se reúnen a orar en contra del pueblo de Dios, nosotros, su pueblo, debiéramos intensificar la oración ante el trono de Dios.

Ahora camina conmigo en zancadas gigantescas, a través de los siglos, según vamos viendo cómo ha llegado hasta nosotros, trayendo su destrucción, pavor, temor y muerte en una tradición intacta de tiniebla a esta era Cristiana luminosa y esto ocurre porque Samhain está todavía con nosotros y lo lamentable es que hasta en los círculos cristianos se está celebrando esta fiesta satánica sin que la sabiduría de Dios les lleve a darse cuenta que Satanás está disfrutando de todo esto.

¿Qué están haciendo las iglesias?

¿Y qué están haciendo y diciendo las iglesias en medio de todo esto? Seguramente esto le rompe el corazón a Dios, pero muchas iglesias se encuentran justo en el medio de esta celebración de muerte, decoradas con lascivas linternas de calabazas (jackolanterns), ofreciendo “fiestas” de Halloween, completas con pitonisas y otras formas de adivinaciones, y construyendo casas de terror en sus salas de comunidad.

Está bien podría ser la peor parte de todo, pues los niñitos pequeños, las ovejas inocentes – a quienes el Señor ha confiado a las iglesias para poner a buen recaudo y protección, son expresamente sometidas a miedos y espectáculos y ruidos horripilantes que pueden provocar daños emocionales permanentes y abrirlos a la invasión de fuerzas demoníacas que buscan destruirlos.

Aunque algunas iglesias denuncian y prohíben estas costumbres paganas, muchas acceden; y aquellas voces que se levantan en protesta en esas iglesias son ellas mismas denunciadas como radicales y peligrosas. Uno de esos cristianos sinceros, líder en el movimiento de renovación dentro de la iglesia, estaba enseñando tranquila y humildemente enseñando la simple e incuestionable verdad respecto a estas cosas y de cómo las Escrituras se refieren a ellas. Este fue separado y reprendido desde el púlpito por su ministro irlandés, para quien estas tradiciones celtas eran aún muy preciadas.

Es triste, pero verdad, que los días más importantes en el calendario cristiano han sido todos invadidos por el enemigo, trayendo costumbres paganas y sustitutos atractivos (los alegres duendecitos, los conejitos benevolentes, etc.) para apartar nuestros ojos y afectos del Señor. Pero Halloween es la excepción; ¡no había nada cristiano que invadir! ¡Este fue todo el tiempo el día de fiesta del diablo, y de alguna manera él ha embaucado a los cristianos para que lo adoptemos y lo aceptemos como propio de nosotros!

Doreen Irvine, quien fuera una vez la bruja gobernante de Europa occidental y las Islas Británicas, y amante del Gran Sacerdote de Satán de la misma área, y quien ahora es una mujer de Dios llena de su Espíritu, dice, “Si los padres cristianos tuvieran una idea de lo que Halloween realmente es, ellos ni mencionarían esa palabra cerca de sus hijos.” Ella sabe de lo que ella habla.

¿Qué dicen las Sagradas Escrituras?

La denuncia bíblica de todas estas costumbres es tan abrumadora que hacer una lista de pasajes demostrativos sería demasiado larga para incluirse aquí. Baste decir que Dios odia y prohíbe toda forma de paganismo, pues honra a otros, dioses falsos y lleva a la destrucción a las personas que Él ama.

Él lo llama adulterio espiritual, “prostituirse por otros dioses” según Levítico 20:4-7 “Si el pueblo de la tierra cerrare sus ojos respecto de aquel varón que hubiere dado de sus hijos a Moloc, para no matarle, entonces yo pondré mi rostro contra aquel varón y contra su familia, y le cortaré de entre su pueblo, con todos los que fornicaron en pos de él prostituyéndose con Moloc. Y la persona que atendiere a encantadores o adivinos, para prostituirse tras de ellos, yo pondré mi rostro contra la tal persona, y la cortaré de entre su pueblo. Santificaos, pues, y sed santos, porque yo Jehová soy vuestro Dios. 

Y Deuteronomio 31:16 nos dice: “Y Jehová dijo a Moisés: He aquí, tú vas a dormir con tus padres, y este pueblo se levantará y fornicará tras los dioses ajenos de la tierra adonde va para estar en medio de ella; y me dejará, e invalidará mi pacto que he concertado con él.”

Él hasta advierte en Éxodo 20:3-6 que los vínculos y enfermedades podrán sentirlo las generaciones futuras cuando hayan idolatrado al decir: “No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.” 

Las “imágenes de sus dioses” (la que obviamente es la linterna de calabaza o jackolantern) no serán toleradas ni traídas a nuestras casas, para no “ser atrapados por ellas” y convertirnos en “anatema como ella” según nos detalla Deuteronomio 7:25, 26 al expresar: “Las esculturas de sus dioses quemarás en el fuego; no codiciarás plata ni oro de ellas para tomarlo para ti, para que no tropieces en ello, pues es abominación a Jehová tu Dios; y no traerás cosa abominable a tu casa, para que no seas anatema; del todo la aborrecerás y la abominarás, porque es anatema.”

El Señor nos advierte muy específicamente sobre adivinación, espiritismo, encantamiento, brujería, hechicería y todas las otras actividades apreciadas a la celebración de Halloween y dice que“todo el que hace estas cosas son abominación para con el Señor” (Dt. 18:9-12 nos dice: “Cuando entres a la tierra que Jehová tu Dios te da, no aprenderás a hacer según las abominaciones de aquellas naciones. No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos. Porque es abominación para con Jehová cualquiera que hace estas cosas, y por estas abominaciones Jehová tu Dios echa estas naciones de delante de ti. Perfecto serás delante de Jehová tu Dios.” ¿Qué puede ser más claro?

Jesús dice que la gran condenación de los hombres es que ellos eligen la tiniebla en vez de la claridad, prefiriendo la tiniebla “porque sus obras eran malas” Juan 3:19-21 nos recuerda: “Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.” 

¿Alguna vez te has preguntado por qué las actividades de Halloween siempre se llevan a cabo en las tinieblas? ¿Usted se supone porqué el gran momento culminante del año satánico completo ocurre a la medianoche del 31 de octubre? ¿Por qué no el 31 de octubre al mediodía? Obviamente porque, como dijo Jesús, sus obras son perversas. Evitan la luz, pues todas esas actividades pertenecen a las tinieblas.

 

El Apóstol Pablo nos enseña 1 Corintios 10:20-22 que el hacer estas cosas es “tener comunión con los demonios,” y declara que “no podemos beber la copa del Señor, y (también) la copa de los demonios.” Además se nos enseña claramente que debemos apartarnos de tales obras sacrílegas de la tiniebla, que no debemos ni siquiera tocar tales objetos y costumbres inmundas (2 Co. 6:14-18).

En este mismo pasaje se nos pregunta ¿Qué concordia tenía Cristo con Belial? o ¿Qué parte el creyente con el incrédulo? y ¿Qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? (vv. 15, 16); la única respuesta es un resonante “¡NINGUNO!” No se puede combinar la luz con la tiniebla; lo Santo y lo profano no se mezcla… en lo absoluto. No se puede tener al Dios de la Muerte y al Príncipe de la Vida; son completamente incompatibles; se excluyen mutuamente.

 Se nos dice claramente que “no debemos participar con las obras infructuosas de las tinieblas”, más aún se nos dice que debemos“reprenderlas” (revelarlas por lo que realmente son), y esto no deja lugar para dudas (Ef. 5:5-11).

“Pero,” dicen algunos todavía, “yo no lo tomo en serio; yo amo al Señor y ciertamente no idolatro dioses paganos, pero hago las cosas de Halloween para divertirme.” La Palabra de Dios no deja lugar para tales “términos medios”; no HAY “término medio”. Se nos dice claramente que hasta debemos de “abstenernos de toda aparición (especie) del mal” (1 Tes. 5:22). Simplemente no puede ser.

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