Menu

Dejará ver entonces mi arco en las nubes

Estamos considerando las guías o pasos para el entendimiento de las Escrituras y ya hemos hablado de dos pasos, comenzamos a considerar el tercer paso en nuestro programa anterior. El primero fue empezar cada estudio bíblico con oración. El segundo paso es: Leer la Biblia. Y continuamos hoy considerando el tercer paso que comenzamos en el programa anterior y que es: Estudiar la Biblia. Y quisiéramos comenzar hoy desde donde nos detuvimos en nuestro programa anterior.

Justo ahora las nubes son muy copiosas, pero no tenemos miedo de que el mundo sea destruido por un diluvio. Vemos el arcoíris con la suficiente frecuencia como para no tener tal miedo. El pacto que el Señor hizo con Noé permanece firme, y no tenemos dudas al respecto. ¿Por qué, entonces, habríamos de pensar que las nubes de la tribulación, que oscurecen ahora nuestro cielo, terminarán destruyéndonos? Hemos de desechar esos miedos infundados y deshonrosos.

La fe ve siempre el arco de la promesa del pacto, siempre que el sentido ve la nube de la aflicción. Dios tiene un arco con el que puede disparar Sus flechas de destrucción; ¡pero vean!, está volteado al revés. Es un arco sin flechas y sin cuerda; es un arco que está colgado como demostración, pero que ya no es usado para la guerra. Es un arco de muchos colores que expresan gozo y deleite, y no un arco ensangrentado por matanzas, o ennegrecido por la ira. Tengamos mucho ánimo. Dios no oscurece nunca nuestro cielo como para dejar Su pacto sin un testigo; y aun si lo hiciera, nosotros confiaríamos en Él, puesto que Él no puede cambiar, ni mentir, ni dejar de cumplir Su pacto de paz de cualquier otra manera. Hasta que las aguas cubran la tierra otra vez, no tendremos una razón para dudar de nuestro Dios.

Deja un comentario

Asegúrate de llenar la información requerida marcada con (*). No está permitido el Código HTML. Tu dirección de correo NO será publicada.

/* */
volver arriba